Escucha Dios!
Yo nunca hablé contigo.
Hoy quiero saludarte: ¿Cómo estás?
¿Tú sabes? Me decían que no existes,
y yo, tonto creí que era verdad.
Anoche vi tu cielo.
Me encontraba oculto en un hoyo de granada...
¡Quién iría a creer que para verte,
bastaba con tenderse uno de espaldas!
No sé si aun querrás darme tu mano;
al menos, creo que me entiendes.
Yo nunca hablé contigo.
Hoy quiero saludarte: ¿Cómo estás?
¿Tú sabes? Me decían que no existes,
y yo, tonto creí que era verdad.
Anoche vi tu cielo.
Me encontraba oculto en un hoyo de granada...
¡Quién iría a creer que para verte,
bastaba con tenderse uno de espaldas!
No sé si aun querrás darme tu mano;
al menos, creo que me entiendes.