Desesperada por no poder tener hijos una pareja le pide a un sacerdote que por favor rece por ellos.
-Pronto me voy a Roma –les dijo el sacerdote-, encenderé una vela a San Pedro por ustedes.
Cuando regresó el sacerdote después de tres años, encontró que la mujer estaba embarazada y tenia ya dos pares de gemelos. Emocionado, le pidió que felicitara a su marido, a lo que ella contestó.
-No está, se fue a Roma a apagar la vela
-Pronto me voy a Roma –les dijo el sacerdote-, encenderé una vela a San Pedro por ustedes.
Cuando regresó el sacerdote después de tres años, encontró que la mujer estaba embarazada y tenia ya dos pares de gemelos. Emocionado, le pidió que felicitara a su marido, a lo que ella contestó.
-No está, se fue a Roma a apagar la vela