Oración a la lucidez
Señor,
concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que sí puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles, Ética a Nicómaco
Señor,
concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que sí puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles, Ética a Nicómaco
* Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
* Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
* Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo
* Ya entre locos me metí, y lo que fuere de ellos será de mí.