Con tus hilos increíbles
me destejiste a tu modo
los anillos de la duda,
y en mis heridas habidas
de fallidos amoríos
y malogradas pasiones,
cobijaste tu envoltura
con la mágica hermosura
de tu encaje inimitable,
señora de los milagros.
Me resurgiste a la esfera
de incontadas alegrías
y me cambiaste el silencio
por mágica algarabía,
con tu sólida presencia
—intangiblemente cierta—,
más allá del pensamiento,
¡más allá del universo
Carlos Reyna
me destejiste a tu modo
los anillos de la duda,
y en mis heridas habidas
de fallidos amoríos
y malogradas pasiones,
cobijaste tu envoltura
con la mágica hermosura
de tu encaje inimitable,
señora de los milagros.
Me resurgiste a la esfera
de incontadas alegrías
y me cambiaste el silencio
por mágica algarabía,
con tu sólida presencia
—intangiblemente cierta—,
más allá del pensamiento,
¡más allá del universo
Carlos Reyna