¿Cómo fue que, sin mirarme,
te me plegaste al desvelo
de mis noches esquivadas?...
¿De qué modo, sin saberme,
te me ceñiste al delirio
de mis días renegados,
señora del pentagrama?...
¿O acaso ya me observaras
desde el fondo de la nada,
donde tu forma imprecisa
se fundiera en mis latidos?...
¿O acaso ya me sabias
desde el límite del tiempo,
donde la chispa encendida
de tu llama inextingible
se impregnara de mi sangre?...
Nunca podré con certeza
desentrañar el misterio
de tu mágica prosapia,
señora de los compases,
reina plena del idioma universal
Carlos Reyna
te me plegaste al desvelo
de mis noches esquivadas?...
¿De qué modo, sin saberme,
te me ceñiste al delirio
de mis días renegados,
señora del pentagrama?...
¿O acaso ya me observaras
desde el fondo de la nada,
donde tu forma imprecisa
se fundiera en mis latidos?...
¿O acaso ya me sabias
desde el límite del tiempo,
donde la chispa encendida
de tu llama inextingible
se impregnara de mi sangre?...
Nunca podré con certeza
desentrañar el misterio
de tu mágica prosapia,
señora de los compases,
reina plena del idioma universal
Carlos Reyna