En qué jardín te has criado, en qué maceta de flores, que no tienes quince años y robas los corazones.
Eres más clara que el agua, espuma que lleva el río; eres un jardín de flores, novia del hermano mío.
Hasta la vela de cera que se encendió en mi bautizo de buena gana la diera sólo por hablar contigo una palabra siquiera.