LA NUEZ DE ARRIBA: Y transité tus rincones...

Alguna vez me atrapaste,
ciudad huidiza y errante,
y en tu estrechez me encerraste
con la razón anhelante.
Y me cambiaste el paisaje
por un extraño lenguaje.

Y me perdí en tus entornos
de luces estrepitosas
y singulares contornos.
Y me gustaron tus prosas
de adoquines expectantes
y faroles acechantes.

Y el color de tu armonía,
desigual y castigada
por la gris monotonía
de premuras olvidadas.
Y sin querer me llenaste
del ciudadano contraste.

Y transité tus rincones
de pasiones desandadas
y perdidas ilusiones.
Y tus calles empedradas
de travías olvidados
y recuerdos trajinados.

Desde Gardel a Piazolla;
desde Evaristo a Castillo;
desde la vieja pianola
hasta el último organillo.
Y el ciudadano contraste
que, sin querer, me dejaste.