Alguna vez me atrapaste,
ciudad huidiza y errante,
y en tu estrechez me encerraste
con la razón anhelante.
Y me cambiaste el paisaje
por un extraño lenguaje.
Y me perdí en tus entornos
de luces estrepitosas
y singulares contornos.
Y me gustaron tus prosas
de adoquines expectantes
y faroles acechantes.
Y el color de tu armonía,
desigual y castigada
por la gris monotonía
de premuras olvidadas.
Y sin querer me llenaste
del ciudadano contraste.
ciudad huidiza y errante,
y en tu estrechez me encerraste
con la razón anhelante.
Y me cambiaste el paisaje
por un extraño lenguaje.
Y me perdí en tus entornos
de luces estrepitosas
y singulares contornos.
Y me gustaron tus prosas
de adoquines expectantes
y faroles acechantes.
Y el color de tu armonía,
desigual y castigada
por la gris monotonía
de premuras olvidadas.
Y sin querer me llenaste
del ciudadano contraste.
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