Siempre me pregunté por qué la gente no puede mostrarse tal y como es. No comprendía cómo una persona puede llegar a pensar y actuar de una manera distinta. Todo esto un día tuvo su respuesta: yo.
No pude admitir que yo fuera así; no podía consentir que mis pensamientos fuesen contrarios a mi forma de actuar, de opinar, en fin, de hablar. ¿Cómo podía hablar con alguien y estar pensando de ella algo que nunca sería acorde con mis palabras?
No pude admitir que yo fuera así; no podía consentir que mis pensamientos fuesen contrarios a mi forma de actuar, de opinar, en fin, de hablar. ¿Cómo podía hablar con alguien y estar pensando de ella algo que nunca sería acorde con mis palabras?
Poco a poco fui dándome cuenta que yo era una persona muy distinta a la que todos creían conocer. Era muy extraño, incómodo. Para mí significó mucho más que un cambio, más que un proceso. Fue algo distinto, que a la vez que me maravillaba, me asustaba. ¿Por qué durante tanto tiempo no me había dado cuenta de esto? Puede que yo no quisiera verlo o que no estuviese preparada para hacerlo, pero la cuestión era que ahora sí me daba cuenta de lo que pasaba.
Mensaje
Me gusta
No