San Agustín de Hipona (354-430)
Por espacio de nueve años de mi vida fuimos seducidos y seducimos, fuimos engañados y engañábamos en distintas pasiones: en público, a través de aquellas disciplinas “liberales”; en privado, en lo que falsamente se llama “religión”. En aquello éramos soberbios; en esto, supersticiosos, en todo, vanos.
Por espacio de nueve años de mi vida fuimos seducidos y seducimos, fuimos engañados y engañábamos en distintas pasiones: en público, a través de aquellas disciplinas “liberales”; en privado, en lo que falsamente se llama “religión”. En aquello éramos soberbios; en esto, supersticiosos, en todo, vanos.