ATROPELLADO POR EL TREN
Las mocitas de este pueblo
dicen que no corre el tren
que bajen a la estación
allí le verán correr.
Primera estación del norte
qué desgraciadita ha sido
que la máquina del tren
a Juanito le ha cogido.
La máquina iba serena
de repente se paró
los maquinistas bajaron
a ver lo que sucedió.
Los maquinistas que vieron
por la vía correr sangre
dieron parte a la estación
que baje el señor alcalde.
Ya viene el señor alcalde
con toda su compañía
jueces y municipales
a reconocer la vía.
Las mocitas de este pueblo
dicen que no corre el tren
que bajen a la estación
allí le verán correr.
Primera estación del norte
qué desgraciadita ha sido
que la máquina del tren
a Juanito le ha cogido.
La máquina iba serena
de repente se paró
los maquinistas bajaron
a ver lo que sucedió.
Los maquinistas que vieron
por la vía correr sangre
dieron parte a la estación
que baje el señor alcalde.
Ya viene el señor alcalde
con toda su compañía
jueces y municipales
a reconocer la vía.
Le sientan en la camilla
le llevan al hospital
y los médicos le dicen
que no le pueden curar.
-Si no me pueden curar
que me peguen cuatro tiros
que yo no quiero vivir
con los dos brazos partidos.
Escriban a Carboneros
Carboneros es mi pueblo
a mi padre y a mi madre
la novia y demás familia
y al llegar al hospital
estas palabras decían:
-Hijo mío de mi alma
hijo mío de mi vida
quién había de decir
que tu muerte era la vía.
La novia que estaba enfrente
se ha caído desmayada.
-Levántate resalada
levántate de ese suelo
que aunque he perdido los brazos
yo tu querer no lo pierdo.
le llevan al hospital
y los médicos le dicen
que no le pueden curar.
-Si no me pueden curar
que me peguen cuatro tiros
que yo no quiero vivir
con los dos brazos partidos.
Escriban a Carboneros
Carboneros es mi pueblo
a mi padre y a mi madre
la novia y demás familia
y al llegar al hospital
estas palabras decían:
-Hijo mío de mi alma
hijo mío de mi vida
quién había de decir
que tu muerte era la vía.
La novia que estaba enfrente
se ha caído desmayada.
-Levántate resalada
levántate de ese suelo
que aunque he perdido los brazos
yo tu querer no lo pierdo.