LAS VACAS (5)
Organización de la vacada
Según su función, existen por esta zona dos tipos de ganado vacuno: las reses destinadas al trabajo agrícola y las destinadas a la cría y a la leche (aunque estas últimas, en el tiempo de que hablamos, se destinaban más a la primera tarea que a la segunda). La vacada estaba formada por las vacas no destinadas al trabajo del campo, era el conjunto de las reses de los distintos vecinos del pueblo. Estos ajustaban a un pastor que las cuidaba, el vaquero, al que contrataban, según la costumbre, en San Pedro (29 de junio) por un año, pagándole a cambio de sus servicios una soldada, que era en especies: por ejemplo, si había ciento veinte vacas se le daban -es un decir- doce cargas de grano (trigo, sobre todo) por todas las reses, más un cuartillo de potaje (garbanzos o fréjoles) por cada res al año. La comida, al contrario de lo que ocurría en el caso del pastor de ovejas, corría por cuenta del vaquero. Podía haber en la vacada hasta ciento sesenta o doscientas vacas.
Organización de la vacada
Según su función, existen por esta zona dos tipos de ganado vacuno: las reses destinadas al trabajo agrícola y las destinadas a la cría y a la leche (aunque estas últimas, en el tiempo de que hablamos, se destinaban más a la primera tarea que a la segunda). La vacada estaba formada por las vacas no destinadas al trabajo del campo, era el conjunto de las reses de los distintos vecinos del pueblo. Estos ajustaban a un pastor que las cuidaba, el vaquero, al que contrataban, según la costumbre, en San Pedro (29 de junio) por un año, pagándole a cambio de sus servicios una soldada, que era en especies: por ejemplo, si había ciento veinte vacas se le daban -es un decir- doce cargas de grano (trigo, sobre todo) por todas las reses, más un cuartillo de potaje (garbanzos o fréjoles) por cada res al año. La comida, al contrario de lo que ocurría en el caso del pastor de ovejas, corría por cuenta del vaquero. Podía haber en la vacada hasta ciento sesenta o doscientas vacas.
El vaquero salía con la cabaña del ganado desde el primero de marzo hasta el final de noviembre, que era el período que duraba al año la vacada. Desde el primero de marzo hasta San Pedro tenía que acompañar al vaquero un jatero, ya que en la vacada, durante' este tiempo, había jatos (terneros destetados al cumplir el medio año) y había que cuidarlos. Si, por ejemplo, había treinta jatos, se establecía una corrida o ronda entre sus dueños, que se convertían, así, en jateros para ayudar al pastor. Los jatos, cuando llegaba San Pedro (que era el tiempo de ajustar al vaquero), comenzaban ya a pagar, como cualquier res. También, a veces, de primeros de marzo a primeros de mayo, los jatos no se incorporaban a la vacada, sino que iban a pastar al soto al cuidado de los jateros, por corrida o turno, incorporándose a la vacada en esta última fecha.