LA NUEZ DE ARRIBA: Vestía el hombre harapos de ventura,...

Vestía el hombre harapos de ventura,

jirones de heliotropos, de azucenas.

El aroma de un trágico final

envolvía gardenias silenciosas

por vigilias sin alba.

Entre la lobreguez esclarecían

diez guirnaldas de estrellas

goteando su llanto luminoso.

Un sudario de sombras invisibles

cubría los desnudos.

El ángel de alas rotas

perecía en el fango

con plumas impregnadas de alto vuelo