LA NUEZ DE ARRIBA: Apetito...

Apetito

Vivir frente al mar
para olerlo,
mirarlo al instante del deseo,
oírle el ruidoso silencio,
dormir con él,
caminarle la orilla, las violetas tardes,
conocerle los cambios por instinto,
acompañarlo en sus soledades grises y lluviosas,
predecirlo.

No tiene cara contraria
el placer puro y perfecto
del deseo.