LA NUEZ DE ARRIBA: Hasta después del llanto más sublime siempre acaba...

Creo que si mirásemos siempre al cielo acabaríamos por tener alas.

Buscar la felicidad es una monstruosidad que se paga.

No hay hombre más infeliz que aquél para quien la indecisión se ha hecho costumbre.

Hasta después del llanto más sublime siempre acaba uno por sonarse.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
La ausencia aviva el amor, la presencia lo fortalece.