Escribid las injurias en la arena, grabad los beneficios en el mármol.
La gratitud en silencio no sirve a nadie.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo es cosa muerta como es muerta la fe sin obras.
El que da, no debe volver a acordarse; pero el que recibe nunca debe olvidar.
Ningún hombre digno pedirá que se le agradezca aquello que nada le cuesta.
Yo sostendría que las gracias son la forma más alta de pensamiento y que el agradecimiento supone una la felicidad duplicada cuando media la sorpresa.
Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud.