LA NUEZ DE ARRIBA: MADRE...

MADRE
Hay una mujer que tiene algo de Diós por la inmensidad de su amor,
y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados;
una mujer que siendo jóven tiene la reflexión de una anciana,
y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud;
una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio,
y si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños;
una mujer que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama,
y siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud;
una mujer que siendo vigorosa se estremece con el vagido de un niño,
y siendo débil, se reviste a veces con la bravura del león;
una mujer que mientras vive no la sabemos estimar,
por que a su lado todos los dolores se olvidan,
pero después de muerta,
daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un sólo instante,
por recibir de ella un sólo abrazo,
por escuchar un sólo acento de sus labios...