"... Ser amable con la gente que nos trata con grosería denota una profunda astucia.
La cortesía inesperada e inmerecída desconcierta al grosero y le permite a uno tomar la ventaja.
Quien "presenta la otra mejilla" no es un pusilánime, sino un práctico hombre de negocios..."
La cortesía inesperada e inmerecída desconcierta al grosero y le permite a uno tomar la ventaja.
Quien "presenta la otra mejilla" no es un pusilánime, sino un práctico hombre de negocios..."