Bastan dos ejemplos: Newton descubrió su famosa teoría de la gravitación universal mientras descansaba debajo de un árbol cuando le cayó la manzana y Einstein descubrió la teoría de la relatividad cuando estaba absorto viendo la torre de un reloj y a la vez se desplazaba un tren.
Ambos han movido el mundo de la ciencia y muchas cosas de las cuales ahora disfrutamos gracias a sus descubrimientos.
Muchos inventos se hacen mientras se duerme, cuando te duchas, caminando, o al retornar de las vacaciones como cuando se descubrio casualmente el hongo de la penicilina. Inclusive en las tertulias, tomando vino, bebiendo un te o café.
La penicilina fue descubierta por Alexander Fleming al volver de sus vacaciones, observó que las bandejas que dejó antes de partir y que no habían sido lavadas, estaban contaminadas, pero una bacteria al lado de cierto hongo habia muerto. Este hongo se llamaba Penicillium Nonatum, que ahora se llama Pinicullium Chrysogenum.
El papel celofán fue inspirado en Jacques Branderberger mientras comía reposadamente en un restaurante al observar que una copa de vino se cayó en una de las mesas y manchó el mantel. Entonces, se propuso crear una sustancia que impermeabilice la tela. En 1908 luego de varios experimentos inventó el celofán.