LA NUEZ DE ARRIBA: A la orilla de la fuente...

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y a la rosa dulcemente
de su tallo separó.

Y al notar el jardinero
que faltaba del rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
—Rosa, la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;

blanca estrella que del cielo,
curiosa de ver el suelo,
resbaló; ... (ver texto completo)