LA NUEZ DE ARRIBA: Amaranto. -- Inmortalidad. Los antiguos consagraron...

Amaranto. -- Inmortalidad. Los antiguos consagraron esta flor a los honores supremos, adornando con ella las frentes de los dioses. Algunas veces los poetas han hermanado su brillantez con el ciprés triste y negro, queriendo expresar de este modo que sus pesares estaban unidos a recuerdos inmortales. Homero refiere que los funerales de Aquiles, las hermosas jóvenes de Tesalia se presentaron con sus bellas cabezas coronadas de amarantos.

Símbolo soy del amor,
Tengo por nombre amaranto;
Y vengo a adorar en Lelia,
De sus ojos el encanto.
Tengo el nombre de inmortal;
Apartaos de aquí, rosas,
Que toca a mí solamente
Coronar dioses y diosas.
Ya te diviso amaranto,
para aliviar mis dolores,
Me ofreces de tus colores
El rojo y silvestre manto.
Nuestras lágrimas enjuga
la santa amistad así,
Cuando inclemente el destino
Nos ha abandonado aquí.
Tu presencia ha reanimado
Los acordes de mi lira,
Postrer ofrenda que Flora
Da al corazón que suspira.