Déjame que te hable……………….
De prados de musgo
al calor del sol,
de suavidad entendida
solo, al tocarlos con la mano
enlazándola estrechamente.
De valles salvajes
donde el azul, prisionero,
recibe trato de dios,
al hundirse en su relieve.
De temores
derretidos al momento
al cruzar la sombra,
construida del deslumbre,
no del miedo.
De prados de musgo
al calor del sol,
de suavidad entendida
solo, al tocarlos con la mano
enlazándola estrechamente.
De valles salvajes
donde el azul, prisionero,
recibe trato de dios,
al hundirse en su relieve.
De temores
derretidos al momento
al cruzar la sombra,
construida del deslumbre,
no del miedo.