Vigésimo primer relato: Inocencia contra realidad
Inocencia contra realidad, por Cristián Aranda
Gracias, Cristián,
Alfredo Webmaster
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Cuentan de un padre que dirigía toda su ira hacia las manos de su hijo, con castigos brutales que le dejaban marcas y grandes dolores.
Todo terminó el día que su ira llegó a su punto máximo.
Unos dicen que fue porque rompió el tapizado del auto, otros por que no hizo caso a una de sus órdenes... En realidad, el motivo es lo de menos; lo que importa es que los golpes fueron tan fuertes, tan violentos, que tuvieron que amputarle sus dos manos.
Al terminar la operación, vi a los doctores salir llorando del quirófano. Y fue ahí cuando lo oí.
Sentado en la sala de espera, oí los llantos del niño: "Papi, por favor, te prometo que me voy a portar bien… pero devuélveme mis manitos".
Inocencia contra realidad, por Cristián Aranda
Gracias, Cristián,
Alfredo Webmaster
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Cuentan de un padre que dirigía toda su ira hacia las manos de su hijo, con castigos brutales que le dejaban marcas y grandes dolores.
Todo terminó el día que su ira llegó a su punto máximo.
Unos dicen que fue porque rompió el tapizado del auto, otros por que no hizo caso a una de sus órdenes... En realidad, el motivo es lo de menos; lo que importa es que los golpes fueron tan fuertes, tan violentos, que tuvieron que amputarle sus dos manos.
Al terminar la operación, vi a los doctores salir llorando del quirófano. Y fue ahí cuando lo oí.
Sentado en la sala de espera, oí los llantos del niño: "Papi, por favor, te prometo que me voy a portar bien… pero devuélveme mis manitos".