Las gatitas de compañía llevan una vidorra que envidio cada día, pero especialmente los domingos. Yo seré esta noche una musimú blanda y suavita que me acoplo muy cómodamente en el regazo de mi amito bueno que me da galletitas multivitaminadas para que yo luzca tan hermosota.
Estoy acomodada en la entrepierna de mi compañero de sofá y él me acaricia.