LA NUEZ DE ARRIBA: De aquella peña más dura...

Mira qué triste está el cielo,
mira qué sendas tan solas,
mira con cuánta amargura
se van quejando las hojas.

Para mirar qué es la vida,
cuando estoy en mi aposento
con un fósforo señalo
la forma de un esqueleto.

La campiña cuando sales
se inunda de luz alegre,
y las hojas de las ramas
baten las palmas al verte.

De dos montañas distintas
corren al mar dos arroyos,
y en el camino se juntan
para no caminar solos.

Tengo los ojos rendidos
de tanto mirar tu cara,
si los cierro, no es que duermen,
es tan sólo que descansan.

Tus ojos son un delito
negro como las tinieblas,
y tienes para ocultarlo
bosque de pestañas negras.

De aquella peña más dura
sale el manantial alegre,
de un pecho con ser humano
no sale el cariño siempre
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Dentro de una calavera
dejó la lluvia un espejo,
¡y en él a la media noche
se contemplaba un lucero!