La felicidad nace de la moderación.
Cierto que en el mundo del hombre nada es necesario, excepto el amor.
Podrían engendrarse hijos educados, si lo estuvieran sus padres.
Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente.
¡Cómo te pareces al agua, alma del hombre! ¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!.