Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es el disolvente de la acción.
Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día.
Si lo pensamos, veremos que muchos de los disgustos que nos sobrevienen lo son por palabras innecesarias.
El viejo es un enfermo sano.
El viejo es un enfermo sano.