Sin palabras, sin reproches, sin consejos,
aquel que me hace libre
porque respeta mi libertad;
aquel ante quien los miedos
se han esfumado
como por un mágico exorcismo.
Aquel en quien confío
y me ama y me acepta como soy.
Sin reproches,
pues la amistad,
como el amor,
se acepta o se rechaza;
no se interpreta.
Aquel ante quien puedo quedar
desnudo y vulnerable.
Aquel que puede conocerme
cuando el temor
de ser manipulado
ya se ha extinguido.
aquel que me hace libre
porque respeta mi libertad;
aquel ante quien los miedos
se han esfumado
como por un mágico exorcismo.
Aquel en quien confío
y me ama y me acepta como soy.
Sin reproches,
pues la amistad,
como el amor,
se acepta o se rechaza;
no se interpreta.
Aquel ante quien puedo quedar
desnudo y vulnerable.
Aquel que puede conocerme
cuando el temor
de ser manipulado
ya se ha extinguido.