LA NUEZ DE ARRIBA: Jamás a una diosa he visto andar lo reconozco, mi dama...

Los ojos de mi amada brillan mucho menos que el sol.
Mas roja que sus labios es la cereza.
Si la nieve es blanca pues sus pechos son morenos,
y si son hebras negras son las de sus cabellos.
He visto rosas rojas, blancas, escarlatas el rosa tal de
sus mejillas no me enseñan.

Hay en ciertos perfumes delicias menos gratas que
en el aliento que emana de mi dueña.
Adoro oirla hablar y en bien conozco que la música suena mas cercana al cielo.

Jamás a una diosa he visto andar lo reconozco, mi dama cuando lo hace
pisa el suelo.
Y aun así a fe que mi amor por ella tanto cuenta, como otra de por falsos similes sedienta.