Todos nosotros hemos pasado muchos días, o semanas enteras, sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo. Son momentos difíciles, cuando el calor humano desaparece, y la vida se reduce a un arduo esfuerzo por sobrevivir.
En esos momentos en que el fuego ajeno no le da calor a nuestra alma, debemos revisar nuestro propio hogar. Debemos agregarle más leña y tratar de iluminar la sala oscura en la que nuestra vida se transformó.
Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita, que la madera cruje, que las brasas brillan o las historias que las llamas cuentan, la esperanza nos será devuelta.
Si somos capaces de amar, también seremos capaces de ser amados. No es más que cuestión de tiempo.
Autor: Paulo Coelho
Autor: Paulo Coelho
Despierto de mi ensueño, me libero de mi letargo. Abandono la ansiedad, reniego de la soledad. Hoy le he dado una patada a la tristeza, no quiero verla, no quiero que me llene la boca con su sabor amargo...
"... y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
Que diferentes son las cosas en nuestra cabecita, nuestros deseos (factibles no imposibles), los impulsos que vienen de tan dentro..., a después la realidad. Siempre puede haber sorpresas agradables, por supuesto, las hay, pero las que hieren marcan más, son más difíciles de olvidar y sobre todo destabilizan.