Tu alma de mujer es la pincelada perfecta de un artista celestial.
Estoy loco por tí y quiero que seas mi siquiatra de cabecera.
No vale la pena regalarte una rosa, porque tú eres entre las flores - ¡La más hermosa!-
Eres la rúbrica de Dios sobre el cuadro donde pintó el paisaje de la tierra.