Va un tío por el bosque y, de pronto, se le aparece una señora con un capirote, un vestido largo de seda y una varita rematada en uno de sus extremos por una pequeña estrella iridiscente, que le toma la mano.
- Pero tía, ¡que frío!, parece que estas muerta, ¿quien eres?
- Soy el-hada.
En la calle, una amiga a otra que hace tiempo que no ve:
- ¡Piluca!, ¡llámame!.
- Y yo también.
- Pero tía, ¡que frío!, parece que estas muerta, ¿quien eres?
- Soy el-hada.
En la calle, una amiga a otra que hace tiempo que no ve:
- ¡Piluca!, ¡llámame!.
- Y yo también.