LA NUEZ DE ARRIBA: Un rosario entre sus manos ...

MORA CAUTIVA

Mirar su tristeza
sentir su penar
sufrir su agonía

Pobre mora cautiva
se la llevaron de casa
para rezar a María.

Una cruz sobre su pecho
en el corazón el Corán
los ojos secos de lágrimas
y el alma
que no cesa de llorar

En el balcón mas alto
allí pasa los días
siempre con la mirada
fija en la lejanía

Un rosario entre sus manos
un sueño en su imaginación
por los viejos campos de Castilla
galopando con tesón
un jinete moro venia
a rescatar su corazón.

Esther