Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
La envidia es una declaración de inferioridad.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso
La envidia es una declaración de inferioridad.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso
Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.
La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
El amor es una tontería hecha por dos.
La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
El amor es una tontería hecha por dos.
En política hay que sanar los males, jamás vengarlos.
No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
El coraje no se puede simular: es una virtud que escapa a la hipocresía.
Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento.
No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
El coraje no se puede simular: es una virtud que escapa a la hipocresía.
Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento.