Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
La envidia es una declaración de inferioridad.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso
La envidia es una declaración de inferioridad.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso