En materia de arte no importa el modo, sino la moda.
El silencio de los envidiosos es el mejor elogio a que puede aspirar un autor.
No puedo comprender por qué jamas he sido un expresionista abstracto, porque con mi mano temblorosa me habría convertido en un artista natural.
Sin la facultad de la ilusión, el goce artístico es imposible.