LA NUEZ DE ARRIBA: El joven, naturalmente,...

Huyamos, vamos al Congo
A ocultar nuestros amores.
-Bien has dicho, bien has hablado
huyamos aunque se enojen
y si algún día nos cogen
que nos quiten lo bailado.

En esto se abre una puerta
Y cual furioso huracán
Entra el conde, luego el can
Luego el viento, y luego, nada.

Hija infame- ruge el conde
-Qué haces con este señor?
Dónde has dejado mi honor?
Dónde? Dónde? Dónde? Dónde?
Y tu, cobarde, villano, antipático, repara
Como señalo tu cara
Con los dedos de mi mano
Y así, sacando un puñal
De un solo golpe certero
Clavole el cortante acero
Junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
Se murió como un conejo
Ella, frunció el entrecejo
Y enloqueció de repente
También quedo el conde loco
De resultas del espanto
Y el perro, no llego a tanto
Pero le falto bien poco.

Aquí acaba la leyenda
Veridica, interesante,
Estremecedora, horrenda
Que hubo de un castillo viejo
A 4 leguas de Pinto
Y a 30 de Marmolejo