158
Nos anunciaban que iríamos
sin carretas ni bagajes
a golpiar a los salvajes
en sus mesmas tolderías;
que a la güelta pagarían
licenciándolo al gauchaje;
Nos anunciaban que iríamos
sin carretas ni bagajes
a golpiar a los salvajes
en sus mesmas tolderías;
que a la güelta pagarían
licenciándolo al gauchaje;
159
que en esta despedición
tuviéramos la esperanza;
que iba a venir sin tardanza,
según el jefe contó,
un menistro o qué sé yo–
que le llamaban don ganza;
que en esta despedición
tuviéramos la esperanza;
que iba a venir sin tardanza,
según el jefe contó,
un menistro o qué sé yo–
que le llamaban don ganza;
160
que iba a riunir el ejército
y tuitos los batallones,
y que traiba unos cañones
con más rayas que un cotín;
¡pucha!– Las conversaciones
por allá no tenían fin.
que iba a riunir el ejército
y tuitos los batallones,
y que traiba unos cañones
con más rayas que un cotín;
¡pucha!– Las conversaciones
por allá no tenían fin.
161
Pero esas trampas no enriedan
a los zorros de mi laya;
que esa ganza venga o vaya,
poco le importa a un matrero.
Yo también dejé las rayas–
en los libros del pulpero.
Pero esas trampas no enriedan
a los zorros de mi laya;
que esa ganza venga o vaya,
poco le importa a un matrero.
Yo también dejé las rayas–
en los libros del pulpero.
162
Nunca juí gaucho dormido;
siempre pronto, siempre listo,
yo soy un hombre, ¡qué cristo!,
Que nada me ha acobardao,
y siempre salí parao
en los trances que me he visto.
Nunca juí gaucho dormido;
siempre pronto, siempre listo,
yo soy un hombre, ¡qué cristo!,
Que nada me ha acobardao,
y siempre salí parao
en los trances que me he visto.