LA NUEZ DE ARRIBA: El pan, el vino y... La esperanza...

El pan, el vino y... La esperanza
Miguel Abalos

El Cholo y la Ñata nacieron y se criaron en uno de los tantos asentamientos que marcan la diferencia entre pobres y ricos. Su mundo es la basura: aprendieron de ella, viven por ella, y como una ironía del destino, hoy son pareja porque ella los unió. Casi todas las noches, las luces de la ciudad los ven cruzar sus calles en su carro, donde luce un letrero que dice "La esperanza". Ya forman parte del paisaje de Montevideo.

Se quieren mucho sin decirse nada, sin palabras de amor, pero saben amarse. Son compañeros en las buenas y en las malas, sin reproches, con la mano tendida para el apoyo mutuo. Hasta sus broncas son simples y no dejan secuelas.

Un poco de pan, una botella de vino y "La esperanza", son todos sus bienes. De lo material, nada tienen ni nada les falta. No hay rencor ni reproches al destino.

Pero un día, la Ñata pierde la salud y va a dar a un hospital, donde el debut de un nuevo cirujano le marca el final. Sus pares -como siempre- tapan la cagada, como la tan mentada ética les indica.

Sólo el Cholo la acompaña en la sala mortuoria de los pobres, sentado al lado del cajón de tablas. Después, la dejará en el cementerio y no la verá nunca más. La Ñata, su único mundo, sólo estará en sus recuerdos. Como una ironía, "La esperanza" está en la puerta.

El Cholo sabe que de ahora en más nada será igual. El destino le cortó de un tajo la única felicidad que le había dado un día.

Ahora será sólo un existir... pero no sabe cómo, ha perdido la razón y el por qué de vivir. Ni el tiempo que todo lo puede jamás le devolverá lo perdido.

Se queda con "La esperanza", la botella y la muerte muy cerca, esperando que el vino se termine.

Miguel Abalos