Nunca entendí qué ánima te mueve,
ni por qué el paso marcas en el mundo
sin detener tu brazo ni un segundo,
luzca en tu esfera el sol o cuando llueve.
ni por qué el paso marcas en el mundo
sin detener tu brazo ni un segundo,
luzca en tu esfera el sol o cuando llueve.
Sólo un goteo y un zumbido leve
combinas con tu canto tremebundo,
y entonces sé, y en esto te secundo,
que avisas doce, o tres, o seis, o nueve.
combinas con tu canto tremebundo,
y entonces sé, y en esto te secundo,
que avisas doce, o tres, o seis, o nueve.
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