Árbol Plantado
Por
Ángel García López
Hermoso es este mundo. No hay remedio.
Hermoso es este árbol que he plantado
en tus bancales. Fronda inaccesible
todavía, y envidia ya del álamo.
Real, bello y perfecto. No ilusorio.
Tu vientre, salvador de los naufragios
del adobe y los altos edificios
de piedra.
Hermoso es para el tacto
saberse aquí. Silo del tiempo. Espiga
milagrosa. Terco frutal. Manzanos
que emergen y que llegan invencibles
como la flor y el manantial al prado
de la vida.
Por
Ángel García López
Hermoso es este mundo. No hay remedio.
Hermoso es este árbol que he plantado
en tus bancales. Fronda inaccesible
todavía, y envidia ya del álamo.
Real, bello y perfecto. No ilusorio.
Tu vientre, salvador de los naufragios
del adobe y los altos edificios
de piedra.
Hermoso es para el tacto
saberse aquí. Silo del tiempo. Espiga
milagrosa. Terco frutal. Manzanos
que emergen y que llegan invencibles
como la flor y el manantial al prado
de la vida.
Contemplo el espejismo,
el arsenal de sangre. Un vino solitario
que hizo posible el sueño de vendimia.
La melodiosa tierra. Aquel arado
desolador que abría la mañana.
el arsenal de sangre. Un vino solitario
que hizo posible el sueño de vendimia.
La melodiosa tierra. Aquel arado
desolador que abría la mañana.
Hermoso es este mundo. Comprobado,
si te miro, lo tengo.
Y no la escarcha
cercenadora. Ni la nieve. Ni el solano
podrá con estas selvas, altas ramas
que tanta lluvia asiste.
Es algo mágico.
Contorno de evidencia. Arista pura.
Temblor que nadie sabe sino el campo
que asumió la labranza, la caricia
del labrador, los belfos de un ganado
del color de las aguas.
si te miro, lo tengo.
Y no la escarcha
cercenadora. Ni la nieve. Ni el solano
podrá con estas selvas, altas ramas
que tanta lluvia asiste.
Es algo mágico.
Contorno de evidencia. Arista pura.
Temblor que nadie sabe sino el campo
que asumió la labranza, la caricia
del labrador, los belfos de un ganado
del color de las aguas.
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