LA NUEZ DE ARRIBA: Hay que ver los zapatos quietos, los zapatos solitarios...

Hay que ver los zapatos quietos, los zapatos solitarios de las noches de Reyes, y la mano hurgando en los bolsillos para encontrar el peso que compre la sonrisa. Un peso que sólo compra una desilusión. -Los Reyes nunca me traen lo que les pido...! la bicicleta se la pusieron al chico de la otra cuadra! y uno se traga las lágrimas. Y uno alza los ojos y pide cosas. Y reza. Y se olvida de rezar. Y vuelve a inaugurar el padrenuestro... Y uno se olvida de las palabras de amor para María... Y un día se siente mal, va al médico del hospital, el médico lo revisa a uno, le hace sacar radiografías, le hace hacer análisis... y le dice que no es nada, con una cara grave. Y uno, que tiene miedo -no por uno sino por todos eso que puede ocurrir si uno llegara a faltar -agarra las radiografías y los resultados de los análisis y le dice al médico de la fábrica: " Esto es del padre de mi mujer... ¿se puede hacer algo por él?" Y el médico de la fábrica mira, lee, piensa, frunce el ceño, mueve la cabeza de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y murmura: " Tiene para un mes.. a lo sumo, dos".