No menos que el saber me place el dudar.
El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
¿De dónde surgen las pasiones repentinas de un varón por una mujer, las pasiones hondas, entrañables? de lo que menos, de la sola sensualidad; pero cuando el varón halla juntos en una sóla criatura el desamparo, la debilidad y, a la vez, la altanería, en su interior es como si su alma quisiera desbordarse: queda conmovido y ofendido en un mismo instante. En ese punto brota la fuente del gran amor.
Fe: no querer saber la verdad.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
Saber mucho da ocasión de dudar más.