III.
¡Detente viento!
Y decidle:
Que en aqueste último suspiro
tiembla todo mi amor.
Que cuando el bosque la alumbró
en su amanecer primero,
fue más bella que la aurora
y que desde entonces...
por siempre: ¡Yo... la quiero!
IV. (EPITAFIO)
Aquí yacen los deseos
del errante Mardokeus,
prestos a ser resucitados
por un signo de su amada:
¿Será un verso? ¿Su pañuelo?
¿Bastará con su mirada?
Quede aquí el recuerdo
de un alma que amó
sin esperar nada.
Mardokeus
¡Detente viento!
Y decidle:
Que en aqueste último suspiro
tiembla todo mi amor.
Que cuando el bosque la alumbró
en su amanecer primero,
fue más bella que la aurora
y que desde entonces...
por siempre: ¡Yo... la quiero!
IV. (EPITAFIO)
Aquí yacen los deseos
del errante Mardokeus,
prestos a ser resucitados
por un signo de su amada:
¿Será un verso? ¿Su pañuelo?
¿Bastará con su mirada?
Quede aquí el recuerdo
de un alma que amó
sin esperar nada.
Mardokeus