Pon una hoja tierna de luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave a la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados de la vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
Jaime Sabines
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave a la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados de la vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
Jaime Sabines