Los árboles tienen un gran poder de adaptación y se encuentran árboles en casi todos los hábitats terrestres, a excepción de aquellos que son muy hostiles (como desiertos y zonas polares). Los árboles son sin duda las plantas que poseen estructuras más eficaces y mejor desarrolladas para poder captar la luz, el Sol.
El tronco permite elevar las hojas y apartarlas del suelo evitando a gran parte de los herbívoros (fitófagos), los cuales han tenido una evolución paralela a los árboles. Los árboles poseen taninos, que son productos ligeramente tóxicos para los herbívoros, y que sólo pueden ser ingeridos en pequeñas cantidades. Los taninos son abundantes en cortezas y brotes, desempeñando un papel disuasor para los fitófagos, aunque la cantidad de taninos puede variar mucho entre distintas especies.
La corteza del tronco permite la identificación fácil de las diferentes especies de árboles, pues es una estructura que puede variar mucho. Pueden ser lisas, rugosas, con arrugas, estrías...
El tronco permite elevar las hojas y apartarlas del suelo evitando a gran parte de los herbívoros (fitófagos), los cuales han tenido una evolución paralela a los árboles. Los árboles poseen taninos, que son productos ligeramente tóxicos para los herbívoros, y que sólo pueden ser ingeridos en pequeñas cantidades. Los taninos son abundantes en cortezas y brotes, desempeñando un papel disuasor para los fitófagos, aunque la cantidad de taninos puede variar mucho entre distintas especies.
La corteza del tronco permite la identificación fácil de las diferentes especies de árboles, pues es una estructura que puede variar mucho. Pueden ser lisas, rugosas, con arrugas, estrías...
Los árboles con arrugas y estrías en su corteza dan cobijo a multitud de invertebrados, los cuales son el alimento de multitud de aves y pequeños mamíferos que, a su vez aportan abono al árbol con sus deyecciones. Además, los taninos de la corteza evitan que muchos herbívoros la ingieran.
Los árboles con tronco liso suelen ser árboles de zonas húmedas, madera blanda y crecimiento rápido. Las cortezas lisas son menos atacadas por hongos y herbívoros, por lo que su concentración de taninos es menor.
Los árboles con copa densa suelen ser especies autóctonas, bien adaptadas y que encuentran todos los nutrientes y agua que necesitan.
Los árboles con tronco liso suelen ser árboles de zonas húmedas, madera blanda y crecimiento rápido. Las cortezas lisas son menos atacadas por hongos y herbívoros, por lo que su concentración de taninos es menor.
Los árboles con copa densa suelen ser especies autóctonas, bien adaptadas y que encuentran todos los nutrientes y agua que necesitan.
Las hojas grandes también requieren ambientes agradables. Por el contrario las hojas pequeñas son típicas de ambientes más hostiles.
Las semillas pueden ser pesadas o ligeras para ser diseminadas por el viento (anemocoria). Las pesadas suelen ser típicas de zonas áridas, por lo que la semilla incluye reservas para poder germinar. Algunos árboles tienen semillas pequeñas para perpetuarse allí donde viven. Esas semillas pequeñas penetran fácilmente en las grietas del suelo y suelen conservar su poder germinativo mucho tiempo. La anemocoria puede facilitarse con alerones (como el arce, la tipuana o tipa, el fresno y el tilo).
Técnicamente, un fruto es el ovario de una flor maduro con semillas en su interior. Si la pared del ovario se seca al madurar estamos ante los llamados frutos secos, en los cuales los nutrientes se encuentran confinados en las semillas (como en el almendro, castaño, nogal, girasol, judías, guisantes..). Algunos árboles, como el tejo o la sabina, generan frutos apetitosos para las aves u otros animales, que son las encargadas de la diseminación de sus semillas. Otros, como la encina o el alcornoque, ofrecen semillas apetitosas para que los animales las dispersen lejos a cambio de perder gran parte de las semillas generadas. En general, los árboles tardan unos años en dar fruto para garantizar su buen estado antes de que sus descendientes puedan competir con ellos por los recursos. Algunos árboles tardan 10 ó 18 años en fructificar, y cuando lo hacen están plenamente asentadas. Unos árboles fructifican cada año y otros lo hacen cada varios años.
Las semillas pueden ser pesadas o ligeras para ser diseminadas por el viento (anemocoria). Las pesadas suelen ser típicas de zonas áridas, por lo que la semilla incluye reservas para poder germinar. Algunos árboles tienen semillas pequeñas para perpetuarse allí donde viven. Esas semillas pequeñas penetran fácilmente en las grietas del suelo y suelen conservar su poder germinativo mucho tiempo. La anemocoria puede facilitarse con alerones (como el arce, la tipuana o tipa, el fresno y el tilo).
Técnicamente, un fruto es el ovario de una flor maduro con semillas en su interior. Si la pared del ovario se seca al madurar estamos ante los llamados frutos secos, en los cuales los nutrientes se encuentran confinados en las semillas (como en el almendro, castaño, nogal, girasol, judías, guisantes..). Algunos árboles, como el tejo o la sabina, generan frutos apetitosos para las aves u otros animales, que son las encargadas de la diseminación de sus semillas. Otros, como la encina o el alcornoque, ofrecen semillas apetitosas para que los animales las dispersen lejos a cambio de perder gran parte de las semillas generadas. En general, los árboles tardan unos años en dar fruto para garantizar su buen estado antes de que sus descendientes puedan competir con ellos por los recursos. Algunos árboles tardan 10 ó 18 años en fructificar, y cuando lo hacen están plenamente asentadas. Unos árboles fructifican cada año y otros lo hacen cada varios años.