La creación de especies no es un mecanismo muy conocido. Pero se supone que lo habitual es que una especie surja de otra por separación-divergencia. O sea, que primero una población se separa de la original y luego esa población va diferenciándose poco a poco, acumulando cambios genéticos, de forma que llega un punto en el que no es posible cruzarse con sus antiguos congéneres. A veces no hay separación previa o ésta no es hermética, por lo que pueden producirse híbridos (cruces entre dos especies o entre dos poblaciones con ciertas diferencias aunque aún sean la misma especie). De hecho, se sospecha que el ser humano y el chimpancé se separaron como especies durante un período de tiempo que empezó hace 11 millones de años y terminó hace unos 5.4 millones de años, sospechándose que en ese tiempo ambas especies se hibridaron en algunas escasas ocasiones. Charles Darwin (1809-1882), el famoso biólogo británico que sentó las bases de la teoría de la evolución decía en su "Sobre el origen de las especies mediante la selección natural" (1859): "Según la teoría de la selección natural, todas las especies vivientes han estado conectadas con la especie parental de cada género... y éstas..., a su vez, lo han estado con otras más antiguas".