Una era construye ciudades. Una hora las destruye.
El hombre es un animal social.
No existe ningún gran genio sin un toque de demencia.
Menos camino hay de la virtud a los vicios que de los vicios a la virtud.
Lo necesario, aunque cueste sólo un céntimo, es caro.
Cuando una parte del todo cae, lo demás no está seguro.
La vida entera del hombre no es otra cosa que un camino hacia la muerte.
Quien dá pronto, dá dos veces.
Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.
El valor languidece cuando no tiene rivales.
Lo que la razón no consigue, lo alcanza a menudo el tiempo.
El Sol luce incluso para los malvados.
Los espíritus fuertes disfrutan de las adversidades como los soldados intrépidos triunfan en las guerras.
El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.
La buena suerte libra a muchos de su castigo, pero a nadie del miedo.
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