No necesito que la noche caiga para poder ver las estrellas.
Miraba las estrellas, miraba también el sol, pero no hay nada que me deslumbre, tanto como lo haces tú.
Para mirar las estrellas me asomo a tu ojos, ¡porque eres un cielo!.
Al verte pasar cualquiera pensaría que del cielo se están cayendo las estrellas.
Ojalá la mitad de las estrellas del cielo brillaran tanto como tus ojos.
¡En el Firmamento están celosas las estrellas, porque en la tierra tu eres la más bella!