LA NUEZ DE ARRIBA: Se hallaba muy cercano al viejo roble. ...

Él tuvo la gran suerte de encontrarlo
en el trance crucial de su existencia.
Una fuerte tormenta iba a matarlo
arrancando su tronco sin conciencia

Vendavales llegados de otras tierras
destrozaban sus ramas con paciencia
socavando aquel árbol con las guerras
que segaban su vida sin clemencia

Se hallaba muy cercano al viejo roble.
Era un junco curtido en el combate,
luchando con astucia, pero noble,
mostrándole al gran árbol su acicate
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
El roble al ver cercana ya su muerte
aprendió a combatir con el aliento
del junco, que al doblarse era más fuerte,
y, sabio, decidió plegarse al viento.